Y, ¿no es más triste no jugar?
 Tomemos té de tazas vacías, acostémonos en el suelo y toquémonos el estómago como si lo tuviéramos herido, volvamos a ser recolectores de basuras, cocineros, científicos, veterinarios, astronautas, médicos, vagabundos, perros, ancianos, estrellas de rock, pájaros, superhéroes. Toquemos timbres y salgamos corriendo, sorprendámonos de que exista algo tan hermoso como la luna, preguntémosle a alguien: "¿Pero como puede ser que la veamos de todos lados?", hablemos en u italiano inventado, y un español torpe. Vayamos a la heladería y pidamos "por favor heladero... un cucurucho de dulce de leche barnizado", caminemos por la Plaza de Mayo y gritemos locos de alegría: ¡Pero que lindas estatuas tiene mi país!". Escribamos una carta que tenga más dibujos que palabras, y muchos colores. Hagamos un hombrecito de palitos y chizitos, tomemos chocolatada y no nos limpiemos los bigotes que nos deje. Corramos. No por ejercicio, no por llegar más rápido a un lugar. Corramos por correr. Por el viento en la cara, y la sensación de vértigo. 

-Magalí Tajes

 La verdad que éste fragmento nos habla de tanta verdad, nos hace recordar a la niñez y nos dice con tanta simpleza como esos recuerdos nos hicieron tan feliz en algún momento. Les recomiendo leer algunos de sus otros fragmentos, que de seguro les van a gustar.

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